Navidad 2023

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Después de que los niños tomaran su ducha, ayudó a vestirlos y los dejó en el salón viendo una película típica Navideña mientras Quinn acababa y era el turno de él. Debía reconocer que un momento de tranquilidad como ese debía ser aprovechado en días como esos que no se libraba ni un segundo de sus hijos. Los adoraba y le encantaba pasar tiempo con ellos pero a veces era necesario un momento de relax para él. Por eso quizá tardó un poco más de lo que solía tardar. Tras vestirse bajó al salón y se despidió de Quinn que le dijo que iba a por su madre. Disfruta de tu coche nuevo. Le guiñó el ojo y le dio un ligero beso y se unió a sus hijos en el sofá terminando de ver esa película que estaban viendo hasta que llegó Quinn con su madre y el último regalo que les quedaba por descubrir a los pequeños, el que sabía que les iba a hacer más ilusión, a pesar de que fuera un regalo para toda la familia. 

Los niños se levantaron corriendo cuando llegó su abuela y Artie fue detrás, saludando a su suegra con un “Feliz Navidad” y un beso cariñoso en la mejilla. Daba gracias que la relación con su suegra había mejorado con los años y que ahora era bastante cordial incluso buena. Entre las risas de Artie, los niños se apresuraron en abrir la caja, de donde en seguida el pequeño cachorro que estaba dentro sacó la cabecita provocando que los niños gritaran de emoción. "¡¡Un perrito!!" "Es un perro" " Qué bonito" " ¿Podemos cogerlo?" Gritaban uno y el otro alternándose. Quinn, su madre y él asintieron al unísono, observando con cariño la escena en la que los niños lo cogían y se peleaban por cogerlo llegando ellos solos a la conclusión de que tenían que turnarse. Artie los miró orgulloso y les advirtió. No lo malcriéis. Sino se acostumbra y siempre querrá estar encima. Además, si se pone muy contento se meará encima vuestro y estáis recién duchados. Dijo eso último poniendo una cara exagerada de asco y luego rió, acercándose al perrito y acariciándolo. ¿Sabéis que hay que ponerle nombre, no? El que vosotros queráis. 

Era agradable tener a toda, o al menos gran parte, de su familia reunida por Navidad y respirar ese ambiente familiar que tanto había echado de menos durante parte de su adolescencia. Esperaba que sus hijos no pasaran por aquello. Por suerte la relación de Artie con su madre era bastante buena, casi tanto como la suya con sus suegros que siempre la habían recibido con los brazos abiertos incluso cuando ella y Artie no eran más que amigos. En cambio su madre había tenido sus dudas al principio de su relación, aunque la duraron poco, solo hasta que se dio cuenta que la felicidad de su hija estaba con Artie, entonces no tuvo más pegas que poner ni malas caras hacia el que ahora era su marido y padre de dos de sus hijos. 

Rió divertida al ver a sus hijos emocionados por el regalo que no esperaban y asintió a las palabras de Artie, dándole la razón y pidiéndoles que tuvieran cuidado. - ¡Darsy II! - gritaron los dos a la vez como si mediante telepatía se hubieran puesto de acuerdo o hubieran tenido tiempo para decidirlo. - Veo que lo tenéis bastante claro - dijo divertida - Estoy segura que Darsy estará muy contento porque os acordéis de él. Mañana iremos a comprarle una placa con su nombre - aunque aquel cachorro no se parecía en nada a su anterior perro pues eran de razas distintas, sus hijos inmediatamente se habían acordado de aquel perro que les había acompañado durante sus primeros años de vida y que ella había comprado en un arrebato. Mientras sus hijos jugaban con su nueva mascota los adultos se encargaron de preparar todo para lo comida de Navidad, parando de vez en cuando y por turnos para asegurarse de que todo estaba en orden en el salón. 

Un gran día de Navidad sin duda alguna, uno que recordarían durante bastante tiempo todos y que esperaban que año a año se repitiera. 

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Navidad 2023

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Mientras estaba cantando y tocando la guitarra, nada más existía que esas agudas voces de sus pequeños hijos que le hacían los coros sorprendentemente bien, y la emoción del momento que hacía que la mañana de Navidad fuera aún más especial de lo que ya lo era. Por ello, se sorprendió muchísimo al escuchar a Quinn detrás de ellos diciendo que el desayuno ya estaba listo. Vamos chicos, a ponernos fuertes y crecer. Dijo antes de dejar la guitarra y levantarse tras ellos acercándose a Quinn que descansaba apoyada en el marco de la puerta de la cocina. No te preocupes, siento no haberte podido ayudar, pero Lucy me lo pidió y… ya sabes. Sonrió de manera cómplice, Quinn sabía perfectamente a qué se refería, sus hijos normalmente consguían lo que querían de su padre con tan solo una mirada de perrito que estaba seguro que habían aprendido de su madre. Le dio un beso cariñoso antes de entrar a la cocina. Ummmm, pero qué bien huele. Gracias mami. Miró a sus hijos que asintieron y le agradecieron a Quinn después de él. 

Todos se sentaron al rededor de la mesa de cocina ya hambrientos y con ganas de empezar. Los niños esperaron a que les prepararan un plato con todo lo que debían comer para empezar a comer en cuanto lo tuvieron delante, no sin antes beber un buen trago de zumo. La mesa fue quedándose vacía mientras sus estómagos se llenaban de ese delicioso desayuno. Los niños hablaban de sus impresiones sobre los regalos, a la vez que se preguntaban y hacían apuestas sobre qué podía ser el otro que les habían dicho que estaba por llegar. Artie no podía evitar reír y mirar a Quinn pues ninguno de los dos se hacía una idea de lo que era. Tras recoger los platos y dejarlos lavándose en el lavavajillas todos subieron arriba donde por turnos debían darse una buena ducha y ponerse guapos para salir después de que viniera la madre de Quinn para ver a toda la familia. 

- Ya todos sabemos que no puedes resistirte a los encantos de tu hija. En eso a salido a su madre - dijo divertida, guiñándole el ojo antes de separarse de él para ir a la cocina y ayudar a sus hijos con su desayuno. Lo cierto es que no necesitaban demasiada ayuda, por suerte eran dos niños que no tenían ningún problema para comer, en eso habían salido a Artie y, porque no, también a ella. Agradecía tener la familia que tenía, no es que fueran una familia modelo pero sí podían presumir de ser una familia que rara vez discutía, sus hijos solían hacerles caso prácticamente siempre y hasta ahora los castigos que habían recibido se podían contar con los dedos de una mano. Solo esperaba que aquello siguiera así cuando crecieran, porque ella mejor que nadie sabía lo que eran los problemas de la adolescencia y no estaba segura de saber lidiar con ellos.

Después de desayunar y recoger la cocina fueron pasando por turnos al baño, primero los mellizos, después ella y por último Artie. Mientras sus hijos estaban entretenidos en el salón viendo una de la típicas películas navideñas y su marido estaba duchándose, llamó a su madre para saber a que hora llegaría, confirmando que en media hora o así tenía previsto salir hacia su casa. La rubia se ofreció a ir a buscarla, no solo por hacerle un favor, sino porque se moría de ganas por estrenar su coche nuevo, así que tras despedirse de los niños y avisar a Artie de a donde iba para que estuviera preparado, salió de su casa en dirección a la casa que había considerado su hogar durante toda su vida. Una media hora después estaba de vuelta con su madre y el regalo sorpresa para sus hijos. Ambas entraron en la casa tratando de no hacer demasiado ruido para pillar a los niños por sorpresa, cosa que no fue necesario pues Artie estaba entreteniéndoles con otra de sus canciones. Pero en cuanto los niños sintieron la presencia de su abuela se olvidaron de su padre y fueron corriendo a abrazarla y desearla una feliz Navidad. - ¿Qué hay ahí abuela? - preguntó Michael curioso al ver la caja que Quinn llevaba en las manos y que dejó en el suelo en ese instante. - ¿Por qué no la abrís? Es un regalo que ha dejado Santa para todos en casa de la abuela - como si les fuera la vida en ello, tiraron del lazo que cerraba la caja y abrieron las solapas, quedándose sorprendidos al ver un cachorro dentro. 

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Navidad 2023

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No pudo evitar asustarse tan solo un poco al escucharla hasta que calló en cuenta de que era una broma. La verdad que había sonado un poco mal, pero estaba seguro de que su mujer había entendido lo que quería decir a pesar de cómo había sonado, además, estaba asustando a Lucy por lo que en seguida dejaron esa broma, riendo todos antes de abrir el regalo y agradecérselo de ese modo tan efusivo. Ni siquiera había reparado en los pequeños hasta que escuchó a Michael toser exageradamente por lo que tuvo que separarse de su mujer riendo. Aguafiestas. Le dijo divertido. Normalmente esas muestras las guardaban para cuando estaban solos, pero habían momentos como ese en los que no podían contener demostrar lo mucho que se amaban y lo feliz que eran el uno con el otro. Observó a Quinn levantarse y sin dudarlo le dio una palmadita al trasero. ¿Nos haces unos gofres, mami? Entonó como si fuera un niño pequeño antes de que se fuera a la cocina. 

Artie se aproximó a los niños, quedándose cerca del árbol de Navidad con ellos como si fuera uno más. ¿A ver qué fotos has hecho, Michael? El niño entusiasmado se acercó a él con la cámara enseñándole lo que había hecho. Algunas fotos un poco al azar y otras mucho mejores que le dejaban sorprendido. Lucy que estaba mirándolos llamó la atención de ambos cogiendo la guitarra y dándosela a su padre. "Papá, cántanos un villancico, por fiiii" Dijo poniendo su mejor cara, esa a la que nadie se puede resistir, y menos él que moría por su niña. Debería ayudar a mamá, pero venga, una cortita. Cogió la guitarra y la puso en su regazo empezando a tocar los primeros acordes de “Little Drummer Boy" una de las canciones preferidas de Artie y de la familia al completo, comenzando a cantarla en cuanto dio una pequeña entradilla con la guitarra. 

- Que remedio - dijo rodando los ojos y encogiéndose de hombros mientras caminaba hacia la cocina, dejando a sus hijos con su padre en el salón disfrutando de los regalos que Santa les había traído. No le molestaba preparar el desayuno para su familia, al contrario, le encantaba hacerlo siempre que podía, cosa que por desgracia no pasaba todos los días y por eso en días como aquel le gustaba aprovechar el tiempo que tenía para disfrutar de su familia. Por supuesto que le gustaría haberse quedado en el salón para estar con sus hijos pero alguien debía hacer el desayuno y ese alguien, aquella mañana, era ella. Sacó todo lo necesario para preparar los gofres mientras ponía la cafetera y dejaba que el café se fuera haciendo. También hizo un poco de zumo y buscó en los armarios el sirope de chocolate, la miel y la mermelada. 

Mientras preparaba los gofres las voces de sus hijos y de su marido llegaban a sus oídos provenientes del salón junto con algunos acordes de guitarra. Sin duda Artie estaba tocándola, era imposible que aquella música estuviera haciéndola su hija. Sonrió, imaginándose la escena, los tres sentados en el suelo, su marido tocando la guitarra mientras sus hijos le observaban y le hacían los coros. No era la primera vez que se daba aquella escena y estaba segura de que esta vez no sería diferente a las anteriores, con la excepción, tal vez, de que ella no estaba para verla. Por eso, terminó rápido lo que estaba haciendo, puso todo en la mesa y salió de la cocina de vuelta al salón, quedándose apoyada en la puerta con una sonrisa en los labios mientras observaba la escena que se había imaginado instantes antes. - El desayuno ya está. Deberíais venir si no queréis que los elfos de Santa vengan a comérselo. - dijo divertida, convencida de que eso les haría levantarse e ir corriendo a la cocina, como efectivamente pasó. -Siento haberte estropeado el recital - dijo a su marido encogiéndose de hombros como si no hubiera hecho nada. - Vamos, el café se enfría y tenemos cosas que hacer antes de que venga mi madre. 




Navidad 2023

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No me he pasado. Te viene bien y lo querías desde hace mucho tiempo. Susurró en cuanto su mujer la abrazó emocionada y contenta ante el regalo que había recibido esas navidades. Podían acabarse allí los regalos que él se sentiría igualmente el más feliz viendo que ha contribuido de tal manera a la felicidad de su familia, pero aún quedaban los regalos de su hermana, de su hijo mayor, el perrito para los niños y el suyo propio que no tardó en llegar en cuanto Quinn lo soltó dándole un beso de agradecimiento y entrando en casa después de decirles a los niños que después estrenarían el coche. ¡Quiero ver el mío, quiero ver el mío! Dijo una vez dentro, dirigiéndose hacia el árbol de nuevo dando unos pequeños saltitos y aplaudiendo emocionado provocando así la risa de sus pequeños.

Miró confusa a Quinn al escuchar lo que dijo y luego vio la caja que le ofrecía entendiendo a qué se refería y mirándola con cara de pocos amigos al instante. Lo importante es el amor con que lo hayas hecho. Además, sabes que me conformo con poco, incluso con nada. Contigo. Añadió con dulzura mirándola a los ojos y acercándose para besarla una sola vez. Cogió por fin la cajita y la desenvolvió con el poco cuidado al que estaba acostumbrado, viendo en seguida que no podía ser otra cosa que un reloj. Al abrirlo lo corroboró, quedándose mirándolo por unos instantes antes de reaccionar y cogerlo para probárselo. Es muy bonito Quinn. Santa tiene buen gusto. Dijo complice al ver que sus hijos ya estaban a su al rededor viendo el regalo. “Papá, hay algo escrito” Le dijo Lucy tan observadora como siempre, y él le dio la vuelta, leyendo esa bonita inscripción, esa frase que se dijeron hacía mucho tiempo y que seguía en sus corazones cada día y en cada momento especial, además de en sus alianzas de boda. Hoy y siempre. Su sonrisa se amplió en seguida y se acercó con amor a Quinn de nuevo, posando una mano en su mejilla. Hoy y siempre, amor. Susurró antes de besarla despacio pero profundamente olvidándose de sus hijos por unos segundos.

Sabía que a su marido no le importaba el valor monetario de su regalo, no era eso lo importante a la hora de hacer un regalo, pero aún así la rubia sentía que el coche y el reloj eran dos cosas que no podían equipararse a pesar de que él le dijera que todo estaba bien. - ¿Así que soy nada para ti? Muy bonito Abrams… y delante de tus hijos… - dijo haciéndose la ofendida, dándose cuenta de que con sus palabras había captado la atención de sus hijos. - ¿Ese es el ejemplo que piensas darles? - continuaba fingiendo, hasta que observó la preocupación en los ojos de Lucy y sonrió para tranquilizarla. Era increíble como la pequeña aún seguí cayendo en aquellas bromas. - Será mejor que abras tu regalo antes de que Santa se arrepienta y venga a buscarlo - dijo en broma, sonriendo aliviada al ver como Michael reía y contagiaba a su hermana, haciéndole olvidar la fingida discusión de sus padres. Sonrió al ver la cara de Artie cuando sacó el reloj de la caja, le había gustado, sería incapaz de fingir sino fuera así, podría notarselo en la cara, y en esta ocasión no había rastro de disgusto en ella así que había acertado al elegir aquel modelo y viendo que le quedaba perfecto, ni siquiera tendría que arreglarlo. - Eso siempre, parece mentira que aún no te hayas dado cuenta, no hace falta más que verte para saberlo - le guiñó el ojo de forma cómplice, asustándose al escuchar a la pequeña avisar a su padre de la inscripción. Pensaba que no estaban cerca y por eso había hecho aquel comentario, aunque por suerte parecía que ninguno de los dos le había dado importancia. Observó a Artie mientras leía la inscripción, devolviéndole la sonrisa al verle acercarse. - Para siempre - posó su mano sobre la cintura de su marido y correspondió aquel beso que le hizo abstraerse totalmente del mundo que había a su alrededor. A pesar de los años juntos sentía que estaban como el primer día, por supuesto tenían sus discusiones como todo matrimonio, pero nunca habían ido a mayores, su amor estaba por encima de cualquier problema. De pronto escuchó a su hijo toser de forma bastante exagerada, separándose al instante de Artie únicamente para fulminarle con la mirada. - Ya crecerás Michael… - dijo mientras le revolvía el pelo y caminaba hacia la cocina para preparar el desayuno con una sonrisa en el rostro. Sus hijos solían quejarse cuando Artie y ella se ponían demasiado cariñosos, aunque generalmente era más Michael que Lucy, y ella siempre le contestaba igual, pero si lo pensaba bien no quería que crecieran, quería tener a sus niños siempre con ella.

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Navidad 2023

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Los niños miraban curiosos la escena que estaban protagonizando sus padres, aunque cada uno con su regalo en las manos sin soltarlo y jugueteando un poco con ellos cada vez que tenían ocasión. Sabía que aquél regalo llevaría un poco de confusión, aunque estaba claro que era una llave de coche y que ella tan solo estaba de broma. La miró, observando que su pijama era el adecuado para salir un poco de la casa y sin más se levantó rápidamente, tendiéndole la mano a su mujer para ayudarla a levantarse. Vamos a ver qué abre esa llave. ¿Venís chicos? Los niños miraron sus regalos y se lo pensaron pero después de mirarse entre sí se levantaron y los siguieron. Artie tiraba de Quinn con su mano cogida, hasta que al salir por la puerta y avanzar hasta la acera de la calle la soltó para señalar el coche que unas casas más para abajo, para que ella no sospechara de ese coche extraño delante de su casa. Santa me ha chivado para que luego no te volvieras loca buscándolo, que ese es tu coche nuevo. Dijo como si hablara con los niños para que éstos no sospecharan, y miró a Quinn con amor antes de proseguir. Era el momento y lo sabes, y… es el que llevas diciendo meses que te gustaría tener. Feliz Navidad, amor.Sus planes de poder cogerlo para ir a casa de la madre de Quinn se habían estropeado un poquito pero estaba seguro de que por la tarde se inventarían cualquier buena escusa para poder estrenarlo. 

Miraba a su marido aún confusa, con la cajita entre las manos, viendo como se ponía en pie y le tendía la mano para que le imitara, cogiéndola al instante solo para salir de dudas. Antes de salir de casa se aseguró de que los niños cogieran sus abrigos y ella hizo lo propio con el suyo, ya no porque fuera en pijama y todo el mundo lo viera, sino porque fuera estaba nevado, y hacía suficiente frío como para preferir permanecer en casa al resguardo de una manta y un buen chocolate. - ¿Santa quiere que todos cojamos una pulmonía? - preguntó burlona, mirando a su marido - Sería un regalo muy extraño la verdad - le sacó la lengua burlona mientras le seguía hasta la acera y se paraba a su lado, observando en la dirección que señalaba donde había un coche azul aparcado dos casas más allá. Coche que reconoció al instante, después de todo y como bien decía Artie, llevaba meses queriendo comprarlo, sobre todo desde que el suyo había decidido tomarse unas vacaciones indefinidas. Abrió la boca formando una “o” de sorpresa y se giró hacia el hombre que permanecía de pie a su lado. - Artie… te has pasado - dijo aún sorprendida intentando reaccionar - ¡Pero me encanta! - exclamó pasando de la cara de sorpresa a una amplia sonrisa para después lanzarse sobre él y abrazarle - Gracias mi amor - dijo tras besarle - Aunque sigo pensando que te has pasado con el regalo - esto lo pronunció un poco más bajo para que sus hijos no les escucharan. - Mami, mami, ¡vamos a estrenarlo! - los niños saltaban emocionados, sobre todo Michael, que como todo hombre, se volvía loco con los coches y demás medios de transporte. - Después, aún queda papa por recibir su regalo - dijo riendo por la ilusión de sus hijos por su propio regalo. Se separó de Artie y todos volvieron a entrar en la casa. - Ahora me siento mal por esto… - dijo con la caja de su regalo entre las manos, asegurándose de que sus hijos no la escucharan, aunque por suerte para ella estaban quitándose sus abrigos mientras hacían comentarios sobre el coche de su madre.

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Navidad 2023

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Desde que los niños habían llegado a su vida, la Navidad había retomado un nuevo sentido, como si ellos mismos hubiesen vuelto a la infancia disfrutando de cada momento y regalo como ellos. Como Michael que estaba emocionado con su cámara y como Lucy que iba a destapar su regalo con tal inocencia que ni se le ocurría qué podía ser cuando era más que obvio por la forma que se intuía bajo el papel. Artie observó la escena pasivo, sin dejar de sonreír y mirando a la niña coger la guitarra correctamente y tocar sin saber bien cómo. Le había visto tocar a él muchas veces cuando el tiempo libre le permitía, y siempre había querido saber tocarla, por ello ese regalo. Papá te enseñará a tocarla ¿vale? Todos los días un poquito y así podrás cantar y tocar tus canciones favoritas. La niña lo miró con entusiasmo y gritando un "Siiii" rotundo dejó la guitarra en el suelo y salió corriendo a abrazarlo. "Estoy deseándolo, papá" Artie la abrazó y después se levantó mirando todo lo demás que había bajo el árbol. Bueno… creo que… Hay regalitos también para Beth, Nathan y la tía Lian. Se ha portado Santa este año ¿Eh? Habrá que llevárselos luego ¿no? Y algo me dice… que aún os queda un regalito más. No sé por qué. Dijo riendo mirando a los niños y luego a Quinn. Cariño… el tuyo… es pequeñito, pero… creo que te gustará. Bromeó dándole la pequeña caja que contenía la llave de su nuevo coche, el coche que hacía años que quería pero como no hacía falta ya que tenían los suyos había esperado hasta entonces para comprarlo. 

Aquellos momentos con su familia hacían que todo lo demás mereciera la pena, incluso estar semanas separada de ellos por motivos de trabajo, perderse algún evento importante en el colegio o cualquier otra cosa. Esa era una de las principales quejas que le veía a su trabajo, a tener que ausentarse durante semanas durante algún rodaje, pero siempre que podía intentaba compaginar todo para que sus hijos no se sintieran abandonados de alguna forma, asegurándose de que siempre, o Artie o ella al menos, estarían presentes para apoyarles. Miraba sonriendo la escena que se estaba desarrollando delante de ella, observando también como Michael se encontraba en su mundo tratando de leer el manual de instrucciones de la cámara aunque sin demasiado éxito. - Luego te ayudo con eso - le dijo al niño segura de que sería mucho más útil su explicación que la de aquel libreto. - Santa solo se porta cuando nos portamos bien, así que supongo que este año todos hemos sido muy buenos - dijo la rubia sonriendo, cruzando la mirada con la de su marido sabiendo perfectamente a que se refería con ese otro regalo. Tendría que llamar a su madre para saber a que hora llegaría y así asegurarse de que los niños no descubrieran el pastel antes de tiempo. - Oh… ¿qué será? - preguntó al aire haciéndose la sorprendida, aunque en realidad sentía curiosidad por saber que había dentro de esa cajita. El único adorno que tenía era un lazo, asi que se deshizo de él y abrió la caja despacio, seguramente esperando algún tipo de joyería pero encontrándose dentro una llave, por lo que miró confusa a su marido. - ¿Santa me ha traído una llave? - a pesar de la confusión no pudo evitar reír, sabiendo que eso significaba algo más.  

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Navidad 2023

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Su sonrisa en esos momentos llegaba de oreja a oreja, totalmente sincera y de pura felicidad al ver lo felices que eran sus hijos, sus risas, sus sonrisas y sus gritos. En días como ese podía apreciar aún más lo que tenía, y daba gracias a Dios de poder tenerlo. No te creas, si no bajamos nos chillarán para que lo hagamos. Dijo una vez los niños se fueron acercándose después a Quinn dejando un beso en sus labios. La siguió con la mirada, intentando concienciarse de que tenía que levantarse de la cama cuanto antes mejor. Esto no acabará así, que lo sepas. Le insinuó a su mujer, guiñándole el ojo mientras salía de la habitación y por fin él se levantó, cogiendo sus gafas y poniéndoselas, al igual que un batín calentito y las zapatillas. Fue un momento al baño y cuando bajó lentamente por las escaleras vio que ya estaban todos sentados en el suelo al rededor de los regalos esperándolo para abrir todos. ¡¡Yo prime!! Bromeó sentándose junto a su mujer con una sonrisa que era imposible que se apagara ya. 

Michael fue el primero en abrir su regalo . Su carita de entusiasmo era más de lo que podían pedir sus padres, pero ni punto de comparación con su cara cuando vio que por fin iba a tener una cámara de fotos para él solo. El niño miró a su madre, sabiendo que ella estaría igual de emocionada que él ya que compartían esa misma pasión, después a su padre y luego sacó la cámara a petición de Lucy que estaba impaciente y se la enseñó. “¡¡¡Santa me ha traído lo que quería!!! ¿Es toda para mí? ¿Para hacer yo las fotos que quiera?” Preguntó el niño emocionado encendiéndola ya y haciendo una foto inesperada de ese momento familiar y del árbol de Navidad. Artie miró a Quinn asintiendo satisfecho, nunca habían estado tan seguros de que unos regalos iban a gustarles tanto ya que habían considerado que eran ya lo suficientemente mayores como para hacerse responsables de sus cosas. Claro que sí, toda para ti. La tienes que cuidar ¿eh?

- No, voy yo - dijo el niño mirando a su padre con un puchero antes de olvidarse por completo de aquello y centrar su atención en desenvolver el regalo que tenía entre las manos. La emoción que Quinn pudo ver en el rostro de su hijo superaba con creces cualquier expectativa que se hubiera hecho sobre ese momento en su cabeza. Con tan solo mirarle sabía que no habían podido elegir mejor el regalo de su hijo. Cruzó la mirada con la de su marido, devolviéndole la sonrisa en el mismo momento en el que un flash alumbraba la habitación procedente de la cámara del niño. - Ahora podrás hacer fotos siempre que quieras, - y como si se hubiera tomado completamente en serio sus palabras, comenzó a sacar fotos de todos los presentes, de los regalos y de cualquier cosa que encontraba a su alrededor. - Ahora me toca a mi - dijo ilusionada la pequeña Lucy acercándose a un regalo envuelto en papel de regalo de las princesas Disney que llevaba su nombre. A pesar de que para Artie y Quinn era más que evidente lo que había dentro, incluso podía apreciarse su forma a simple vista, ninguno de sus hijos parecía haberse dado cuenta y eso quedó más que evidentemente reflejado en el rostro de la pequeña al encontrarse con una guitarra entre sus manos - ¿Es para mí? - preguntó con la boca abierta de la sorpresa sin poder creérselo.  - Aquí pone Lucy, yo creo que sí es para ti - comentó la rubia divertida, sin darse cuenta que aquello no la sacaba de dudas pues compartía el nombre con su hija aunque no lo usara. 

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Navidad 2023

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No podía dejar de reír y luchar contra su hijo mientras le hacía cosquillas, parando un momentito de vez en cuando para que él respirara. Tan solo paró cuando se dio cuenta de que Quinn y Lucy estaban mirándolos divertidas pero sin participar en esa guerra. Artie entornó los ojos y dejó ir a Michael que se unió a ellas mientras Quinn les decía aquello. Oh… oh no no no. Dijo Artie echándose un poco hacia atrás en la cama y alzando las manos en son de paz. Queréis a vuestro marido y padre. No queréis que sufra ¿verdad que no? Dijo bromeando pues el ataque era inminente y simplemente se dejó llevar. Me lo tengo merecido. Dijo justo antes de que los tres lo atacaran a la vez, haciéndole cosquillas y haciendo que todo su cuerpo cayera en el colchón de golpe. No podía dejar de reír mientras se retorcía, con cuidado de no mover las piernas demasiado por si hacía daño a alguien. No es justo, no es justoooo. Decía entre risas, no lo era, eran tres contra uno, y además, él llevaba cuidado de no hacer daño a nadie mientras ellos no dejaron de patalear para soltarse. Vale, vale. Os habéis olvidado de otra cosa muy importante. Dijo para que pararan y le prestaran atención, cosa que hicieron, compadeciéndose un poco de él. ¿Nadie quiere ver los regalos o qué pasa? ¿Os habéis olvidado de que es Navidad y Santa Claus ha venido con cositas para todos? Miró a los niños con entusiasmo creciente y luego a Quinn con complicidad. Vamos, vamos, abajo ahora mismo todos.

- La vida no es justa cariño - dijo riéndose contagiada por la risa de su marido. Perfectamente sabía que él estaba en desventaja pero no le importaba, al igual que sabía que a él tampoco, ver a sus hijos así de felices y escucharles reír era más que suficiente para que cualquiera posible injusticia desapareciera por completo dejando paso al orgullo de padre. Pero como todo no puede durar eternamente, algunos minutos después sus hijos y ella cesaban su ataque sobre su marido que intentaba recuperar su respiración y preparaba sus palabras para asegurarse de no recibir un nuevo ataque. Eligió las palabras adecuadas, pues con tan solo nombrar la palabra “regalos” las miradas de sus hijos se iluminaron, recordando al instante el porque habían ido a despertar a sus padres. - ¡Los regalos! - gritaron emocionados mientras se bajaban de la cama y salían corriendo de la habitación. - Creo que has conseguido que se olviden de nosotros - dijo la rubia riéndose mientras se acercaba a darle un beso a su marido - Siento el ataque, pero no podías escaparte - sonrió divertida tras separarse y salió de la habitación también en busca de sus hijos a los que podía escuchar comentar emocionados la variedad de regalos que había debajo del árbol. - ¿Pero que tenemos aquí? ¡Cuantos regalos! ¿Quién quiere empezar a abrirlos? - fueron las palabras mágicas que hicieron que el salón se llenara de un montón de “yo, yo”. - Ok… a ver… Michael primero que ya tiene su regalo en la mano - dijo mientras se sentaba en el suelo al lado de Lucy a la vez que veía a Artie entrar por la puerta del salón, señalándole que tomara asiento también con ellos.

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Navidad 2023

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Intentó después de darle ese susto a la pequeña, arreglarlo abrazándola y riendo, pero ella, inocente como era aún le estaba mirando asustada y callada con cara larga. Al verla le dio penita y se arrepintió al instante, pero aún así, tuvo que aguantarse la risa al verla de esa manera y pensar que sus bromas aún no eran aptas para los pequeños de la casa. Miró a Quinn y sonrió volviendo la mirada a Lucy. ¿Aún no conoces a papá suficiente como para saber que es un tonto y que hace muchas bromas y que nunca se cabrearía por algo así con vosotros? Miró a Michael también, con una sonrisa dulce en los labios y luego a su mujer sabiendo exactamente que ambos estaban pensando en lo mismo. Cuando ella dio la señal abrió los ojos y la boca fingiendo sorpresa, divertido por la situación y se levantó rápidamente, cogiendo a Lucy de la cintura y tumbándola en la cama mientras ella empezaba ya a reír, sin a penas tocarla. Si no te he tocado aún. Dijo alzando las manos y moviendo los dedos como si se estuviera preparando y cuando menos se lo esperó la niña llevó sus manos a sus costados, haciéndole cosquillas sin parar hasta que sintió que le faltaba el aire a causa de tanta risa. A él empezó a faltarle el aire también, porque aunque no le estaban haciendo cosquillas, escuchar a sus dos hijos reír de esa manera le contagiaba y no podía dejar de hacerlo. Se tumbó al lado de su hija mirando a Quinn y a Michael haciendo lo mismo y se acercó al oído de la niña susurrándole que cuando le guiñara el ojo ella le haría cosquillas a mamá y él a Michael. La miro complice cuando ella asintió un poco con la cabeza riendo entre dientes traviesa sin poder evitarlo. Y cuando se vio capaz le guiñó el ojo y se echó hacia ellos, cogiendo él al niño y siguiendo con las cosquillas. ¡¡Las hormiguitas vieneeen!! Gritó expandiendo las cosquillas por todo su cuerpo. 

En ocasiones como esta le hacía gracia ver lo ingenuos que podían a llegar a ser sus hijos, sobre todo la pequeña Lucy que se definía a ella misma como “una princesita”. La pobre era tan asustadiza que hasta las palabras de Artie la habían asustado, convencida de que su padre se había cabreado por haberle despertado. En cambio Michael era totalmente diferente a pesar de ser igual o más mimoso que su hermana. Le encantaba alardear de ser el hombre de la casa cuando Artie tenía que viajar por motivos de trabajo. Quinn sonrió también mientras ayudaba a su hijo a subir a la cama para que la pequeña viera que no pasaba nada, que no importaba que les hubiera despertado, cosa que en realidad no era así pero que ella no sabía. La guerra de cosquillas duró algo más de lo esperado aunque fue Quinn la primera en parar de hacer cosquillas a su hijo, el cual ya se había puesto colorado de tanto reír, y tumbarse en la cama a la espera de que su marido decidiera hacer lo mismo con su hija. Lo que no se esperaba era recibir un ataque por la espalda y, en el mismo instante en el que Lucy se lanzó sobre ella, empezó a reír a la vez que escuchaba como su hijo le pedía a su padre que parara ahogado en risas. Por obvias razones, pudo detener el ataque de su hija y la abrazó, dándole un beso en la frente. - Mmm… niños, aquí falta algo ¿no os parece? Papa no sabe lo que son las cosquillas, vamos a tener que enseñárselo - a pesar de que había escuchado a su marido reír sabía que a él nadie le había hecho cosquillas y solo por su ataque por la espalda se merecía una buena ración. Él intentó alejarse de los tres pero sus hijos y ella le alcanzaron a tiempo y comenzaron a hacerle cosquillas a la vez. - Esto por asustar a Lucy - dijo en broma, riéndose, mientras le hacía cosquillas.

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Navidad 2023

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Ya… vale, vale. Cerró los ojos y agachó un poco su cabeza como si le hubiesen echado una regañina mirando a su mujer momentos después para explicarse. Lo haré, no es vagancia, es que yo no sé si sabré arreglarlo, no soy precisamente un manitas. Lo intentaré, pero si la estropeo aún más, luego no me eches la culpa, no será porque no te advertí. Le dijo cariñosamente sin dejar de mirarla a los ojos. Si no se había ocupado antes de eso era porque no se fiaba de él mismo, ni siquiera sabía demasiado de los mecanismos de éstas.

Los años juntos, conviviendo día a día y queriéndose como si fuera el principio de su relación, les había enseñado mucho el uno del otro, siempre sabían cómo tratarse, qué decir o qué hacer, ya fuera en los momentos buenos como en los malos, por eso, aquél despertar normal junto a ella, empezaba a volverse por la acción de ambos algo más cariñoso y amoroso. ¿Ajá? Preguntó aún sabiendo lo que iba a decir y lo que iba a hacer. Todo su cuerpo se estremeció al sentir su lengua entre sus labios y dejó escapar la suya en su búsqueda mientras exageraba ese escalofrío moviendo todo su cuerpo y sonreía de lado a la chica mientras le hablaba. Lo sé… jugar contigo es peligroso, muy peligroso, pero no puedo evitar que me encante, sobre todo con una mujer como tú en mi cama, irresistible. Dijo aún pegado a sus labios, haciendo que estos se rozaran con cada movimiento hasta que ella se separó mordiéndolos y él se quejó un poco, en realidad por vicio, pues sabía que eso pasaría, y él también había escuchado movimiento de sus hijos, como había hecho ella. Se quedó en silencio mirando de reojo la puerta y miró por un último segundo a Quinn antes de cerrar los ojos. Te quiero amor. Susurró y se hizo el dormido. Como si los niños se hubiesen puesto de acuerdo antes de entrar a la habitación, abrieron en silencio la puerta y cuando vieron que estaban aún allí fueron hacia ellos. Lucy fue directa a Artie, y Mike a Quinn, gritando “Mamá” y “Papá” todo el rato y zarandeándolos ligeramente para despertarlos. ¿Qué pasa aquí? Dijo Artie de repente girándose con los ojos bien abiertos en una mueca divertida y cuando vio el susto que se pegó la pequeña no puedo evitar reír y abrazarla, metiéndola en la cama con ellos. ¡Feliz Navidad, preciosos míos!

- No la estropearás, yo te ayudaré y si vemos que no podemos pues entonces llamamos a alguien para que la arregle. Pero estoy segura de que no hará falta, seguro que es una tontería - no entendía mucho de persianas pero estaba convencida de que entre los dos podrían arreglar la de su habitación, solo tenían que intentarlo, no podía ser tan complicado arreglar algo con un mecanismo tan sencillo como el de una persiana.

Sacó a relucir su sonrisa de superioridad, aquella que muchos años atrás llevaba siempre con ella y mostraba a todo el mundo, y la cual ahora solo sacaba a relucir si un papel lo requería o en momentos como este, como casi siempre, terminaba por ganar a su marido en lo que fuera. - Así que ese es el concepto que tienes de mi ¿eh? que soy peligrosa… Creo que aún no sabes cuanto - dijo sonriendo sobre sus labios, rozándolos al hacerlo, mientras su mirada pasaba de estos a los ojos de su marido, manteniendola fija ahí durante algunos segundos, los que pasaron hasta que escuchó claramente la voz de su hijo cerca de la puerta y se separó de su marido para poder fingir estar durmiendo. Aún estando actuando lo hacía con una sonrisa gracias a esas tres palabras que escuchó segundos después de que todo se volviera oscuridad e instantes antes de escuchar como se abría la puerta de su habitación y sus hijos entraban silenciosos. A pesar de sus dotes como actriz la situación le parecía muy graciosa y tuvo que morderse la lengua para no reírse y descubrir todo el pastel. Al abrir los ojos pudo ver claramente la cara de asustada de su hija provocada por Artie y ya no pudo contener más la risa, girándose para saludar al pequeño que permanecía de pie a su lado observando confuso a su hermana. - Ven - dijo haciéndose a un lado para que él también les acompañara en la cama - Creo que te has pasado amor, mira que carita se le ha quedado - dijo mirando a Lucy que aún permanecía callada mirando a su padre - Estamos en Navidad. Nada de caras largas ni asustadas. Hay que poner remedio a estoy y creo saber como… - miró a su marido unos instantes, con una sonrisa traviesa cruzando el rostro, sabiendo perfectamente que había entendido sus intenciones - ¡Ataque de cosquillas! - dijo antes de lanzarse sobre Mike y comenzar a hacerle cosquillas, haciendo que empezara a retorcerse y a reír como si no hubiera un mañana.

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